Conóceme
- tuereselpoderadm
- 17 mar 2022
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 abr 2022

Soy Eliana García, nací en Venezuela, hija de padres pastores evangélicos y la cuarta de seis hermanos. Mi casa paterna era un lugar donde la formación religiosa estuvo presente y dónde a pesar de ciertas carencias económicas, jamás me faltó el cuidado, protección y provisión de mis padres.
A los 5 años de edad tuve mi primer encuentro con Dios. Es lo que la iglesia evangélica le llama: nacer de nuevo. Yo veía a un Dios lejano a mí, pero de todo corazón yo quería agradarle y amaba pasar horas orando y cantando, cosa que hacía desde que tengo uso de razón. Cuando cantaba, tenía experiencias espirituales, no sabía que al cantar tenía una conexión directa con mi subconsciente y también con mi parte divina. Era interesante el efecto que producía en las demás personas, al cantar supongo era la fe de cada uno. Así que luego, hice de mi talento, mi profesión.
Estudié teología , fui invitada como misionera y cantante a los Estados Unidos. Fui maestra de los niños, maestra de Adultos de la Escuela Dominical, pastora de jóvenes, secretaria y tesorera de la iglesia donde asistía. Lo más impresionante de todo éste tiempo, es que yo no tenía ni idea que yo era la causa de todo lo que ocurría en mi vida. Yo solo practicaba una religión, creía ciegamente que esa era la verdad.
No sabía el poder de mi mente, ni sabía que tenía que controlar mis emociones y sentimientos así que vivía presa de mi misma. Culpaba a todo el mundo, de todos mis problemas y circunstancias. Fue en el año 2010 cuando a través de una crisis personal, grandes preguntas asaltaron a mi mente, como ¿Por qué si yo era hija de Dios, todo me salía mal? ¿Por qué sentía tanta soledad y tanto vacío? ¿Por qué no podía tener una vida próspera y con libertad financiera? ¿Quién era yo?

Llevaba 11 años de casada con un hombre maravilloso, buen padre y excelente marido. Pero tenía muchos miedos, estaba llena de inseguridades, que llevaron mi vida matrimonial a un declive. Pasé por una crisis matrimonial y en el proceso llegué a comprender que yo era la que estaba causando todo mi sufrimiento. Grandes libros de la biblia me ayudaron a comprender ésta gran verdad, que era el comienzo de mi liberación.
Al pasar de los años, estuve en diferentes denominaciones y gracias a la teología que estudié, me volví auto-crítica. Cada denominación tiene una forma diferente de explicar la biblia y hay doctrinas muy marcadas, que separan en vez de unir. Pero en mis tiempos de estudios de la biblia , yo empecé a ver a un Dios diferente al que me habían enseñado. Empecé a ver que Dios me amaba profundamente y de manera incondicional, que no me reñía, ni me juzgaba ni me condenaba. Me reorientaba, me redirigía. Siempre me estaba dando valor y me aceptaba tal cual yo era, que mi vida estaba intrínsecamente unida a Él y nada ni nadie podría jamás separarme de mi esencia divina.
Comprendí que Dios se expresa de muchas formas y abrí mi mente. Leí muchos libros que ampliaron el conocimiento limitado que yo tenía de Dios. Aprendí muchas cosas , como que todo es creencia, que lo que yo creo como verdad lo voy a ver manifestado en mi exterior, que todo es energía; pero la más importante y que marcó un antes y un después en mi vida fue que :"Dios se hizo hombre para que el hombre se haga Dios". Ese conocimiento me llevó a ver que no necesito a un dios externo, porque yo soy una con Él y que si quería tener una vida extraordinaria, tenía que hacerme cargo de ordenar mis pensamientos, mis sentimientos y vigilar atentamente la historia que me contaba día tras día, porque la creación está terminada y todo me fue dado. A raíz de la pandemia, pude ver que no necesitaba congregarme para estar cerca de Dios, ya que yo soy la iglesia.
Así es como nació una nueva versión de mi, una nueva Eliana . Cada experiencia me ha ayudado a experimentar que yo soy el poder operante de todo lo que ocurre a mi alrededor, que la fe es imprescindible para transformar mi vida. Agradezco todo lo que pasé, pues todo fue perfecto para mi crecimiento y para mi desarrollo personal.
Actualmente, estoy casada con el mismo hombre maravilloso y quien me ha acompañado en éste viaje de vida hace más de 21 años, dos hijos maravillosos, y además, estoy haciendo lo que me apasiona y es que a través de mi experiencia, y de las herramientas que he usado para transformar mi vida, poder ayudar a otros a que encuentren su camino y recuerden que todo el potencial, toda la capacidad, todas las respuestas están dentro de ellos mismos. Ver vidas transformadas es mi pasión. Creo firmemente que puedo ayudarte a tener la vida de tus sueños. Puedo acompañarte a que manifiestes una vida extraordinaria como la mía. Así que dime, ¿Qué estás esperando para tomar el control de tu vida y ser tu mejor versión?




















Comentarios